Los sueños negros de Kubin

Es bueno aprender de los maestros y sin duda Alfred Kubin es uno de los mejores. Alfred Kubin (1877-1959) fue un escritor e ilustrador expresionista, nacido en la Bohemia del Imperio austrohúngaro. Tras una infancia y adolescencia bastante trágica llena de muertes de familiares, estudia fotografía y más tarde ingresa en la escuela de arte Schmitt Reutte y en la Academia de Múnich. En 1902 colabora con la revista satírica “Simplicissimus”, expone en Berlín y publica su primera recopilación de dibujos. Produjo un pequeño número de pinturas al óleo entre 1902 y 1910 pero pronto comenzaron a predominar en su producción otras técnicas, especialmente el dibujo con pluma a tinta china, aunque también realizó acuarelas y litografías.
Viajó mucho sobre todo a París y fue gran amigo de Franz Kafka, Paul Klee y Franz Marc. Como expresionista destaca por sus fantasías oscuras, espectrales y simbólicas, lo que le llevó a ilustrar obras de Edgar Allan Poe, E.T.A. Hoffmann o Fyodor Dostoevsky. Pero también es autor de numerosos libros, el más conocido de ellos su novela de 1909 “Die Andere Seite” (traducida como La otra parte); una distopía apocalíptica de atmósfera claustrofóbica, con reminiscencias de Kafka. Esta novela está considerada como una de las obras maestras de la literatura fantástica en alemán.
Desde su matrimonio en 1906 hasta su muerte en 1959, llevó una vida tranquila en un castillo del siglo XII en Zwickledt. Pero a pesar de esta forma de vida solitaria, el artista participa en la creación de la “Nueva Unión de Artistas de Munich” en 1909, y dos años más tarde se une al “Jinete Azul”, la unión de artistas expresionistas. Kubin fue galardonado con el premio del Gran Estado Austriaco en 1951 y con la condecoración Austriaca de las Ciencias y las Artes en 1957.

Destaca una utilización irreal de la luz procedente de focos imposibles. Su estilo distintivo se ejecutó en una técnica original que combina el dibujo de líneas de tinta y pluma con lavados y áreas de tinta pulverizadas y de vez en cuando con colores apagados. Su uso de la técnica de spray proyectado fue un intento de lograr el efecto de claroscuro de aguafuertes Goya y Klinger. Además la mayoría de los dibujos de Kubin se realizaron en la parte posterior de un papel especial para los mapas del registro de tierras, ya que su padre era agrimensor de la monarquía austro-húngara. Este raro papel proporcionado por su padre fue el lienzo perfecto para dibujar los rincones más oscuros del inconsciente, ya que permitía que la tinta se fusionara con la superficie.

Kubin exploró el inconsciente influenciado por la interpretación de los sueños de Sigmund Freud. Sus temas recurrentes son la muerte, la sexualidad, la fertilidad, la batalla de los sexos, el miedo, la violencia, la pobreza y los mitos; para así confrontar a los espectadores con sus propias ansiedades. Según sus propias palabras: “el sueño es como un cuadro, pero hay que cuidarse de desmembrarlo de acuerdo a un sistema moral o psicológico para encontrarle una interpretación, es preferible permitirle al espectador que subsista en su genuina pureza simbólica porque la visión visible y creadora es más fuerte y fecunda que su prolijo análisis”.

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